Ketty Tinocola dama del lino

En una de las calles más importantes del Centro Histórico de Cartagena, se encuentra ubicada la tienda de la diseñadora Ketty Tinoco, con un ambiente original, enmarcando cada una de las prendas en un estilo único. Para esta creativa de la moda, su experiencia es el cimiento sobre el cual hoy se alza su empresa, que cuenta con renombre dentro y fuera del país. Ketty Tinoco fue la llamada a perpetuar el trabajo manual, cuando se encargó de rescatar los bellos bordados de antaño y traerlos de vuelta a una moda fresca, blanca, ideal para la calidez del clima cartagenero y del Caribe.

Reconocida como la DAMA DEL LINO por ser la creadora de una moda en ese noble tejido, impuso además de los bordados, los calados, mientras que no olvidaba al sector masculino con camisas y guayaberas, que se simplificaron y que actualmente prueban en el color. Cartagena ha creído en Ketty Tinoco y ella a su vez ha confiado en su gente, creando prendas sin fecha de vencimiento, con materiales que se readaptan en el tiempo al igual que los detalles bien elaborados que marcan su esencia.

Ketty Tinoco supo esperar hasta en la crudeza de una recesión y siguió con su cometido de llevar la moda Caribe a otros sitios. Considera que su mayor pasarela está en las calles, en los eventos y en sus modelos, que es la clientela fiel que responde a su “mandato creativo”. Un sentimiento agradecido invade a esta diseñadora al ver que sus prendas han viajado por el mundo y de otros países llegan referidos buscando su marca. Porque aun cuando ha vestido a grandes personalidades, considera que todos sus clientes ocupan un lugar especial en su tienda que ya cumple diez años.

El salto del lino a textiles más suntuosos llegó con una necesidad que se formaba cada día. El blanco para ella es un color agradecido y los tonos pasteles se convirtieron el “lienzo” ideal para los bordados, pero había que evolucionar y llegar a otros aspectos del diseño. De esta manera y manteniéndose a la vanguardia, arribó el color y tejidos más lanzados, como el chantú, la seda y el chiffón, creando una moda de fantasía, que evoca un romanticismo sofisticado, pero a la vez sencillo y muy femenino. El blanco y el beige siguen presentes en sus confecciones, con boleros y encajes que en su creatividad se ubican en un plano de exclusiva elegancia acompañado del excelente trabajo manual que se estila en su taller.

Desde cuando la ciudad se convirtió en el primer destino de bodas en el país. Ketty Tinoco hizo un “pacto” de moda con las novias y las presentó con vestidos sencillos que hacían del lino su protagonista. Ahora, nuevamente siguiendo el propósito de la novedad, recrea sus creaciones en prendas fluidas y elegantes, con detalles elaborados especialmente para la ocasión, porque sus inicios como la modista que confeccionó sobre medida, le dieron el bagaje para elaborar una identidad en cada prenda, como flores con colores extraídos de la naturaleza y sobre los cuales trabaja personalmente.

Ketty Tinoco explora cada día en su vocación innovadora, la misma que cultivó desde los cuatro años y que hoy trasciende con su clientela de varios países del mundo, también de todas las ciudades del país, a quienes atiende con la misma viabilidad como si se encontraran en Cartagena

“Su historia está marcada por un material noble y de elegancia atemporal.”

“El Lino es el punto de de partida para Ketty Tinoco y a partir de el ha creado tendencias que la han visto trascender fronteras, convirtiendo la marca en patrimonio de la moda colombiana. Ha conocido lo que es la determinación para conseguir un sueño y ha saboreado el éxito fruto de su gran esfuerzo. Solo ella sabe las huellas de todo su trabajo. A nosotros nos quedan sus diseños, entrelazados por la magia de un tejido de gran pureza que define a una mujer implacable. Ella es La Dama del Lino” 

- Eva Hughes

ROMANCE EN LINO

“Cuando la imaginación se materializa en algo bello, la sensación del artista es sublime, de la misma manera, quienes siguen su obra, saben que lleva el detalle justo en el momento preciso. Así se puede definir el trabajo de la diseñadora cartagenera Ketty Tinoco, quien en medio de hermosas historias, tejió su sueño en un lienzo llamado Lino”

- Heidy Llanes

De Lino y de Ketty se
viste el mundo

A Ketty Tinoco le sucede lo que a tantos artistas cuyos nombres terminan convertidos en sinónimos de su obra. Después de estos treinta años de trabajo sin cejar ella significa lino y el lino significa ella. Tengo claro como si hubiese sido hoy el día en que conocí a esta diseñadora cartagenera de ojos rotundos y sonrisa generosa. Era el año 2001 y llegó acompañada de su inseparable esposo JoséVergara a la sala de redacción donde yo ejercía como editor de moda de las revistas del Jueves, del Domingo, ambas de El Espectador, y como editor de estilo de Cromos. Fue el comienzo de una historia personal y profesional que aún se escribe. Sus palabras al autodenominarse como modista de barrio, me llegaron al alma por dos razones principalmente: Una, su evidente sencillez y transparencia en una industria en la que éstas virtudes son bien escasas y están en vías de extinción. La segunda, porque mi madre es modista y con su trabajó nos educó a mis cuatro hermanos y a mí. En su costurero pasé incontables tardes, viéndola hacer moldes, cortar telas, enhebrar agujas, coser por largas horas y enseñarme la magia de un mundo que se convirtió en mi pasión, mi profesión y mi sustento.
Encontrarme a Ketty en el camino y saber una parte de su historia, me llenaron de deseos de dar a conocer su obra, la cual hasta ese momento ella había guardado tímidamente bajo la custodia de las murallas de Cartagena. Nuestra reunión marcó uno de los primeros pasos de la pareja Vergara Tinoco para salir de la comarca, dejar de lado el retraimiento y mostrar con orgullo sus creaciones. Desde entonces, la casa Ketty Tinoco está instalada en el radar de la moda. Los medios de comunicación se dejaron seducir por sus vestidos, blusas, pantalones, guayaberas y complementos confeccionados en lino, ese noble material.
La exposición no se quedó en simples apariciones en periódicos, revistas, televisión o radio. Darse a conocer pronto dio réditos. Con sus corazones henchidos los clientes de siempre vieron que los años de esfuerzo de su amiga y modista de cabecera ensanchaban sus horizontes, al tiempo que por su taller y tiendas empezaba un desfile de decenas de nuevos curiosos interesados en conocer a Ketty y sus ideas. El reto fue cada día mayor, pero no le quedó grande. Rápidamente fue invitada a participar en las pasarelas de Colombiamoda así como en su evento ferial. Pasó por el Bogotá Fashion, de numerosos eventos en toda Colombia y allende las fronteras, en tanto que Panamá se dejó seducir por sus espléndidascreaciones, al punto que el país vecino se convirtió en su segundo hogar. México se rindió a sus pies y Latinoamérica entera supo de ella. El reconocimiento trajo consigo una gran multiplicación del trabajo que nunca cayó en el pecado de la producción en serie.
Ketty, quien además de su esposo Josécuenta también con sus hijos José Raúl y Juan David como sus principales lugartenientes en la lucha diaria de su empresa, defiende con su vida la tradición manual de su marca. Una firme pasión por la que hace tres décadas toma el lino en sus manos, lo mira con amor, lo acaricia, lo rompe, lo corta, lo cala, lo borda y lo transforma en exquisitas prendas que el resto de los mortales podemos disfrutar.

- Juan Carlos Giraldo